MANO DE OBRA ¿CALIFICADA?

Este es el séptimo informe de la investigación sobre los Juegos Olímpicos de la Juventud, en la que repasamos los costos, legados e historias ocultas de Buenos Aires 2018. Los Juegos necesitaron de un staff de 8.000 voluntarios. Pero además se contrataron a más de mil personas, priorizando en varios casos vínculos de sangre o política que idoneidad, a un costo superior a los U$D 20 millones.

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La organización de un evento multideportivo como los Juegos Olímpicos de la Juventud requiere una enorme fuerza laboral. Desde los Juegos Olímpicos de Londres 1948, fueran boy scouts, estudiantes de educación física o meros ciudadanos, los voluntarios han soportado el día a día de las actividades, dentro y fuera del ámbito de competencia. De acuerdo con la organización, para Buenos Aires 2018 se recibieron 36.000 solicitudes para ocupar las 8.000 plazas disponibles. Algunas, para alcanzar una botella de agua o una toalla; otras, para confeccionar informes de prensa y reportes de calidad profesional sin abonar, siquiera, $17.792, el sueldo mínimo establecido para un Asistente junior, el escalafón más bajo de la funcional establecida desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. La retribución por cada jornada laboral de 6 y 8 horas fue el equipo de gimnasia que vendió la firma Ka Argentina (Kappa) a cambio de U$D 2 millones, viandas de comida y transporte público gratuito. Pero hubo para quienes fue un buen negocio. Porque, además, desde 2014 la Ciudad contrató personal para encaminar la organización de los Juegos. Alguno, preparado para la función. Otro, gracias a prerrogativas y lazos de sangre.

No fue fácil monitorear las acciones, ya que desde la vicejefatura de Gobierno a cargo de Diego Santilli -el patrón político de los Juegos en los hechos- generaron múltiples artilugios para invisibilizar la administración de los Juegos Olímpicos de la Juventud. De hecho, no sólo Unidad de Proyectos Especiales Juegos Olímpicos de la Juventud (Upejol) –a cargo de Juan Manuel Areco– fue la encargada de los contratos, sino que se urdió una red de subsecretarías y oficinas cerrando tratos relativos al tiempo que, para enredar el seguimiento ciudadano, muchos de las operativas figuran en el Boletín Oficial pero no en el Portal de Transparencia Buenos Aires Compra o el de gestión de Buenos Aires 2018 -que no actualiza sus cifras desde hace 15 meses-. Y en algunos casos, cuando los apellidos de los interesados podían ser “sensibles”, directamente no se registraron en los anales comunales.

De todos modos, existe documentación probatoria que permite establecer que, al menos, se contrató un pequeño ejército de 1.072 personas desde que se estableció la primera planta transitoria en 2015, hasta los 587 contratos autorizados para 2018. Por su parte, la Ciudad reconoció 62 trabajadores contratados como personal de planta permanente o bien, transferidos desde otras reparticiones públicas con un incremento en sus remuneraciones básicas.

La lista, ordenada por estricto orden de DNI, se inicia con Carlos Alberto Salaberry (presidente del San Juan Tenis Club, una serie de canchas en la zona de San Telmo en las que la crema de la política hace negocios), contratado por siete meses en 2014 por sus dotes de arquitecto, hasta Eduardo Fernandes Santos, uno de los 103 empleados que presentaban DNI de extranjeros. La lista de trabajadores foráneos es llamativa, ya que si bien la idea que salió desde la organización fue emplear a quienes tuvieran know how a partir de su participación en los Juegos Olímpicos de la Juventud, en la práctica, tres de cada cuatro “importados” ocupó tareas de segundo y tercer orden para las que no se necesitaba experticia específica. Llama la atención que el 70% de los foráneos (68%) luzcan DNI con números que indican su confección durante los seis meses previos a los Juegos Olímpicos de la Juventud, lo que deja entender una clara colaboración de la Dirección Nacional de Migraciones y de la AFIP para cuestionarles la papelería habilitante.

Entre los nombres ausentes, algunos son llamativos. Como, por ejemplo, Sara Werthein, una locutora quien fue incluida en la estructura de Buenos Aires 2018 (con mail y todo) como Coordinadora de Ceremonias de la Dirección del Programa Cultural y Educativo que dirigió Cielo Salviolo, categorías que cobraban sueldos mensuales de entre $ 34.780 a $ 43.900.

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Existieron más trabajadores cercanos al poder, contratados con un guiño de Santilli. Como Agustín Urtubey, sobrino del gobernador salteño y candidato a vicepresidente Juan Manuel Urtubey, quien sin más antecedentes previos que haber trabajado en la empresa familiar y en una cervecería artesanal, en 13 meses de gestión escaló de Asistente Sr. a Coordinador de Programa 1, para terminar, cobrando $43.900 por mes.

Otra vinculada de cerca con el poder en Anabella Moccia, la hija y secretaria personal de Mario Moccia, el secretario General del COA, presidente de la Confederación Argentina de Handball y vicepresidente segundo de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa). También es su socia comercial en la empresa de eventos deportivos Sports Planners SA que, por ejemplo, tiene la concesión de la pileta y la colonia de verano del Club Atlético Temperley hasta 2023. Con antecedentes en el área de ceremonial, fue ubicada en la posición de Sport Director, es decir, el enlace entre el Comité Organizador y las federaciones internacionales deportivas, una labor que no siempre hizo sola por falta de experiencia y por la que el Estado porteño le abonó el equivalente a un Director ($ 102.000 en 2018).

El staff directivo del Comité Organizador (BAYOGOC) terminó implicando a un grupo de 27 funcionarios rentados, encabezadas por Leandro Larrosa como CEO, con una erogación similar a la de un secretario de la comuna, cinco Chiefs (Jefes), con retribuciones de subsecretario, y 21 directores. Esa mesa chica estaba liderada por Gerardo Werthein, desde un rol honorario de Chairman (ad honorem), pero quien tomaba las decisiones era el CEO, Leandro Larrosa.

Hijo de Horacio Larrosa (productor de 60 minutos y de Nuevediario), en su adolescencia Leandro fue –literalmente– la mano derecha de Daniel Scioli ya que se desempeñó como copiloto antes y después del accidente del 3 de diciembre de 1989 en el Delta por el que el futuro vicepresidente sufrió una amputación. La ligazón venía de lejos ya que Casa Scioli (una empresa de electrodomésticos) era uno de los principales anunciantes del canal que dirigía Alejandro Romay y en el que Larrosa era uno de sus cerebros creativos para darle el perfil camp al noticiero. La relación con Scioli se mantendría en el tiempo, a veces con ribetes de escándalo como sucedió en junio de 2006, cuando Carlos Oviedo Montaña (por entonces vocero de Scioli) querelló a éste, a Larrosa (Director de Imagen y Nuevas Tecnologías del Senado) y otros dos funcionarios tras una confusa renuncia contra Oviedo Montaña por ingresar en páginas pornográficas desde las terminales del Congreso.

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Mientras duró la gestión de Scioli como vice de Néstor Kirchner, Larrosa reportaba también con su otro mentor, Gerardo Werthein, por entonces a cargo de Telecom y La Caja. El vínculo era tan sólido que los mails publicados en la Causa 12.361 I2012 sobre denuncias de espionaje interno, figuran tres mails de Larrosa: uno personal, otro con dominio del Senado y otro institucional de Telecom-Personal. A su salida del Senado, Scioli mantendría la relación con Larrosa ya que ni bien asumió como Gobernador de la provincia de Buenos Aires lo designó como Subsecretario de Imagen, Tecnología y Relaciones Institucionales, mientras la relación de Larrosa con Werthein se afianzaba a medida que el líder del Grupo W inició su meteórica escalada olímpica. Es el mismo Larrosa quien, de manera paralela a sus funciones ejecutivas en la organización de los Juegos, durante 2015 cobró una extra de $ 5.000 mensuales como especialista en electrónica tal como lo establece la Resolución N° 204-MJGGC/15.

El pago extra a Larrosa pone el punto en el costo de la fuerza laboral de Buenos Aires 2018. Los cálculos entre la contratación de Angie Moro en julio de 2013 (la primera empleada formalmente ligada al plan de los Juegos Olímpicos de la Juventud) hasta final de 2018 establece un dispendio de U$D 16.100.000 en personal de planta temporaria y U$D 3.800.000 en los pagos al staff de la Junta Directiva.

A eso debería agregarse los U$D 995.000 que recibió el personal de planta de la Ciudad, con lo que el pago superaría los U$D 20 millones, monto al que habría que sumar alrededor de U$D 75.000 si se dan por buenas las declaraciones de Juan Manuel Areco, a cargo de la Unidad de Proyectos Especiales Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 (Upejol), que la oficina siguió en funciones durante 2019 con una reducida plantilla de menos de diez personas y un presupuesto asignado de $ 87.370.977,00 de los que en sólo el primer trimestre se comprometió en gastos el 65%.

INFORME 1: LOS DUEÑOS DEL ORO
INFORME 2: VILLA DE EMERGENCIA
INFORME 3: ELEFANTES BLANCOS EN EL SUR
INFORME 4: FUTURO OLVIDADO
INFORME 5: PELOTAS BIEN GUARDADAS
INFORME 6: CONEXIÓN LAUSANA
INFORME 8: LA FIESTA DE TODOS
INFORME 9: MÁS DE MIL PALOS VERDES

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO
EDICIÓN E INVESTIGACIÓN:
FEDERICO TEIJEIRO (@FEDERICODT)
PABLO TORRES BARTHE (@ALBERDIANOARG)

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