PELOTAS BIEN GUARDADAS

Este es el quinto informe de la investigación sobre los Juegos Olímpicos de la Juventud, en la que repasamos los costos, legados e historias ocultas de Buenos Aires 2018. La Ciudad adquirió insumos deportivos por U$D 10 millones para las competencias que debían ser legados a las federaciones nacionales. La mitad de los contratos fue por compra directa, muchos a empresas sin experiencia en tecnología deportiva. El desorden administrativo hizo que, a nueve meces de los Juegos, sólo dos de las 32 federaciones nacionales implicadas pudieran disponer de los elementos.

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Ilustración: Ball Game, la obra conceptual de Leandro Erlich para Buenos Aires 2018.

Una de las grandes excusas para justificar el gasto de una megacompetencia deportiva es el posible legado que dejará en el deporte local. Ya hemos demostrado, en el informe previo, que los estadios y módulos deportivos que han quedado en pie están en condiciones de casi abandono. ¿qué ocurre con los elementos utilizados para las competencias?

No es una tarea fácil averiguar las acciones de las autoridades democráticamente elegidas para gestionar la ciudad de Buenos Aires. De hecho, desde la vicejefatura de Gobierno a cargo de Diego Santilli -el patrón político de los Juegos en los hechos- generaron múltiples artilugios para invisibilizar la administración de los Juegos Olímpicos de la Juventud. De hecho, no sólo Unidad de Proyectos Especiales Juegos Olímpicos de la Juventud (Upejol) –a cargo de Juan Manuel Areco– fue la encargada de los contratos y compras de Buenos Aires 2018 sino que se urdió una red de subsecretarías y oficinas cerrando tratos relativos al tiempo que, para enredar el seguimiento ciudadano, muchos de las operativas figuran en el Boletín Oficial pero no en el Portal de Transparencia Buenos Aires Compra o el de gestión de Buenos Aires 2018 -que no actualiza sus cifras desde hace 15 meses-. Y en algunos casos, cuando los apellidos de los interesados podían ser “sensibles”, directamente no se registraron en los anales comunales.

Pese a tales circunstancias, se encontraron registros de 63 operaciones para adquirir insumos y elementos necesarios para realizar las competencias o los campos de entrenamiento, como sucedió con las máquinas de gimnasio que, idealmente, proveería Gestión de Emprendimientos Deportivos SA (la marca legal de la cadena SportClub). El fracaso del acuerdo no sólo dejó a la organización sin un prometido patrocinante que aportaría $ 8.500.980,15 (U$D 413.673) sino que obligó a salir a comprar equipos de urgencia a pocas semanas de los YOG, a precios por sobre el valor del mercado, una operación que no quedó plasmada en los documentos oficiales.

De aquellos 63 convenios, que le costaron en su conjunto a la Ciudad $ 208.339.088,69 (poco más de U$D 10 millones), se descubrió que más de la mitad de las operaciones (32) resultaron compras directas. Algunas entendibles, como el hecho de adquirirle 545 pelotas de futsal a adidas, patrocinante exclusivo del Comité Olímpico Internacional (COI), ya que por reglamentos de la entidad con sede en Lausana tiene derechos de exclusividad. Otras, no tanto.

Así como la mítica Proveduría Deportiva promocionaba sus servicios en las canchas argentinas en la década del 70 con un jingle que prometía “Proveeduría Deportiva tiene de todo, todo, todo para el deporte: caza, pesca, motonáutica, fútbol, básquet, cámping”, hubo firmas comerciales que lograron acuerdos de venta directa por insumos de diversa índole siguiendo el mismo principio: Imagen y Tecnología del Sur SA, la máxima vendedora con ocho acuerdos, seis de ellos de manera directa y sin competencia (material para remo, atletismo, beach volley y futsal). En total, la empresa que tiene como presidente de directorio a Diógenes Vázquez Amsler, el hermano menor de la modelo María Vázquez, embolsó $ 71.351.287,27 (U$D 3.275.000).

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Lo mismo ocurrió con Deglap SA, una importadora sin especialización en el deporte, que se quedó por contrato directo con tres de los cuatro contratos que cerró por insumos tan disímiles como aros de básquet, material para deportes de combate e insumos de canotaje. El único que ganó por licitación fue la provisión de los elementos de gimnasia, contrato que terminó siendo pagado por la Ciudad con un sobreprecio sobre el monto límite establecido por el área técnica de compras. Sumando los cuatro acuerdos comerciales facturó $ 41.549.924,64 (U$D 2.250.000). Deglap está vinculada por su fundador (Martín Guardiola) a Carbit SA, otras de las proveedoras de insumos deportivos en Buenos Aires 2018, que fue beneficiada con dos compras directas para suministrar implementos de pesas y arquería por un total de $ 10.531.048,46 (U$D 590.000). Guardiola es el mismo que se hizo famoso en los after office del Norte del GBA con Darwin, el boliche que regenteó en el hipódromo de San Isidro.

El podio se completa con Commercial Carpets SA, una firma que recibió tres compras directas por materiales tan diversos como instalación de pistas de remo y canotaje, material de tiro y equipamiento de tenis. Y también ganó una licitación por separadores para tenis de mesa. Por el primero de los acuerdos, el que tenía que ver con las actividades acuáticas, la Ciudad terminó pagando un sobreprecio del 24% sobre la cifra tope pautada al cerrar la adquisición. La cuenta final, considerando todo lo facturado, marca ingresos de $ 18.239.185,72 (casi U$D 985.000) para la empresa que bajo el nombre de Forbex proveyó los sintéticos por los que fue imputado en la Justicia Aníbal Fernández durante su paso por la presidencia de la Confederación Argentina de Hockey.

Entre los demás convenios comerciales hay uno que se destaca por los excesos: el de alquiler de los caballos de saltos. El área técnica de la Ciudad consideró que el límite de pago por la renta mensual cada uno de los 38 montados que exigía la Federación Ecuestre Internacional (FEI) debía ser de $ 252.000 por animal (U$D 9.900), lo que implicaba un gasto total estimado de 9.576.000. Tras dos compulsas, la Ciudad terminó abonando un total de $14.574.240; es decir, que con su firma, Florencia Grigera (titular de la Unidad Compras y Contrataciones de UPEJOL) aprobó un pago 52% arriba de lo esperable a un insospechado proveedor como Paleco SA, una compañía dedicada a la construcción (de hecho es habitual contratista de la Ciudad en ese rubro), que recibió $ 11.197.440 por la provisión de 27 caballos de clase internacional que debió subalquilar a diferentes cabañas. Por su parte, Pedro SA, inscripta ante la AFIP como una empresa de cría de ganado bovino, recibió un total de $ 3.376.800 por 11 equinos provenientes del haras Zangersheide Argentina, propiedad de Ricardo Kierkegaard, el padre de Richard, el único competidor nacional en esta prueba, quien terminó en el quinto lugar.

Los insumos fueron adquiridos para ser distribuidos tras la realización de los Juegos. ¿Quién debía disponer de ellos? ¿Quiénes debían ser sus depositarios? La falta de planificación global quedó expuesta a partir de que se apagó el pebetero y comenzó el tire y afloje. Las eternas mesas de discusión entre autoridades de la Ciudad, Comité Olímpico Argentino y Secretaría de Deportes de la Nación (luego continuada por la Agencia del Deporte Argentino) con las federaciones nacionales y metropolitanas generó una inacción tal que la mayoría de los elementos deportivos están arrumbados en los módulos del Parque Olímpico que fueron los estadios de competencia y hoy son galpones de lujo, además de una serie de depósitos de Andreani, servicios que le costaron a los contribuyentes casi U$D 5 millones. Sólo la picardía de los dirigentes de las federaciones nacionales de lucha y esgrima, aprovechando la realización de torneos continentales, les permitió recuperar un material deportivo que por lógica y necesidad les pertenece. Otras 30 entidades nacionales siguen esperando el material que les corresponde.

Quizás el caso más paradigmático de cómo están inútilmente guardadas pelotas, elementos deportivos y demás insumos necesarios para la práctica deportiva de alto nivel sea el caso de los gomones comprados para la cobertura de las competencias de vela, que tras los Juegos debían ser remitidos para que la Federación Argentina de Yachting los destinara al equipo olímpico náutico, un deporte que viene dándole medallas sin pausas desde Atlanta 1996 totalizando ocho podios en el proceso.

Los 18 gomones por los que la administración que lidera Horacio Rodríguez Larreta pagó $ 7.828.836,75 (U$D 435.000) están a punto de tener otro destino ya que fueron pedidos por la Federación Metropolitana de Remo, una entidad local de otro deporte a la que no le correspondería esa clase de elementos. Lo mismo sucede con los pisos y elementos del taekwondo que, en lugar de ser remitidos a la Confederación Argentina de Taekwondo para su distribución, fueron cedidos por funcionarios de la Agencia de Deporte –presidida por Diógenes de Urquiza, amigo de la adolescencia de Mauricio Macri– para que ser usufructuados por entidades de deportes no reconocidos en el ámbito olímpico en torneos rentados.

INFORME 1: LOS DUEÑOS DEL ORO
INFORME 2: VILLA DE EMERGENCIA
INFORME 3: ELEFANTES BLANCOS EN EL SUR
INFORME 4: FUTURO OLVIDADO
INFORME 6: CONEXIÓN LAUSANA
INFORME 7: MANO DE OBRA, ¿CALIFICADA?
INFORME 8: LA FIESTA DE TODOS
INFORME 9: MÁS DE MIL PALOS VERDES

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO
EDICIÓN E INVESTIGACIÓN:
FEDERICO TEIJEIRO (@FEDERICODT)
PABLO TORRES BARTHE (@ALBERDIANOARG)

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