ELEFANTES BLANCOS EN EL SUR

Este es el tercer informe de la investigación sobre los Juegos Olímpicos de la Juventud, en la que repasamos los costos, legados e historias ocultas de Buenos Aires 2018. El plan de competencia se planteó, inicialmente, como una manera de reavivar el Corredor Olímpico de 2004 para utilizar infraestructura existente y abaratar costos. El anhelo de Horacio Rodríguez Larreta de erradicar al Cenard y clubes de la Comuna 13 para realizar emprendimientos inmobiliarios obligó a generar un cambio de plan que redundó en el Parque Olímpico de Villa Soldati, un complejo deportivo que está en decadencia y le costó a la ciudad más de 200 millones de dólares.

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En 1997, impulsado por Francisco Mayorga como ideólogo y Carlos Menem como garante político, Buenos Aires se presentó como candidata a albergar la sede de los Juegos Olímpicos de 2004. En medio de una propuesta chapucera, con más promesas que certezas, lo único que le permitió a la Reina del Plata pasar los filtros previos y llegar a la elección final, el 5 de septiembre de 1997 en Lausana (Suiza), fue el concepto del Corredor Olímpico, una franja de 14,7 km de largo por 2 km en su parte más ancha, con la línea de Avenida del Libertador-Leandro Alem-Paseo Colón como columna vertebral y los bosques de Palermo como corazón, en el que se ubicaban 24 de las 28 sedes de competición.

Buenos Aires 2004.jpg

Pese a ser la primera ronda de las cinco ciudades en quedar afuera de la compulsa que finalmente ganaría Atenas, la idea de utilizar la zona ribereña como escenario de un megaevento deportivo quedó latente en la intelligentzia deportiva nacional. Por eso la base del plan, obviando la idea menemista de los dos estadios de más de 15.000 localidades en Puerto Madero y la Villa Olímpica en la Ciudad Deportiva de Boca, se reflotó para intentar ganar la tercera edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud, a celebrarse en 2018.

En la Sesión Extraordinaria del Comité Olímpico Internacional (COI) celebrada el 4 de julio de 2013 en la capital del cantón de Vaud, la misión que lideraban Mauricio Macri –jefe de gobierno porteño- y Gerardo Werthein –presidente del Comité Olímpico Argentino (COA)- reflotó la idea de aquel corredor olímpico ribereño. Con el criterio de no generar gastos innecesarios, se utilizarían 13 de las sedes alineadas en una franja casi externa al caos urbano (River, Boca, La Rural, Tiro Federal, GEBA, Cenard, Hipódromo, bosques de Palermo, Buenos Aires Golf, Hípico Argentino, Parque de los Niños, Parque Sarmiento y CUBA en Núñez), aprovechando la licencia que otorgaba el COI para esta competencia Sub 18 de utilizar estadios deportivos de menor magnitud o entornos semipermanentes con el objeto de abaratar costos. Afuera del organigrama, la pista de remo de Tigre y un estadio de atletismo en Parque Roca. Y se le sumaba el gancho de que la Villa Olímpica, a erigirse en la zona Sur, tras la competencia se destinaría a viviendas sociales. Todo el plan deportivo se cotizó a un hipotético costo final de U$D 104,09 millones, que traducido al cálculo de la administración macrista a un irreal dólar valorado a $ 4,50 en 2018, suponía al erario porteño un gasto final de $ 468.405.000 en lo referente a las actividades deportivas.

Mientras Macri estuvo al frente de la Ciudad el plan se mantuvo encaminado. De hecho, la Ley Nº 5.235, aprobada el 11 de diciembre de 2014 para establecer el Distrito Deportivo en Villa Soldati, sólo planteaba la construcción de la Villa Olímpica y se enfocaba más en generar un polo de producción de insumos deportivos en la Comuna 8 antes que pensar en la zona en un centro de actividades atléticas. Pero tras el paso del egresado del Newman a la presidencia de la Nación y el ascenso de su vice Horacio Rodríguez Larreta como Lord Major, “pasaron cosas” que obligaron a un cambio de perfil.

A caballo de una de sus ideas de gestión –la urbanización de zonas verdes en el norte de la ciudad-, Rodríguez Larreta forzó un cambio de escenario para los YOG a mitad de camino. En junio de 2016 logró la aprobación para la formación de la Agencia de Bienes que un año después terminó consiguiendo el desalojo del Tiro Federal Argentino (TFA) de su solar de 60.000 metros cuadrados en Núñez para levantar un futuro “Parque de la Innovación”, pero que ya perdió una hectárea y media en manos de una empresa perteneciente al Grupo W, holding familiar que integra Gerardo Werthein, a cambio de U$D 151.500.000.

El siguiente paso para continuar con el plan de avance de Rodríguez Larreta sobre la Comuna 13, con el inestimable apoyo de Werthein en su rol de cabeza del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de la Juventud, fue plantear un cambio en el mapa de los Juegos, generando que sólo cuatro de los 39 deportes mantuvieran la sede originalmente propuesta. El plan, presentado ante el COI como un novedoso esquema de cuatro parques interconectados, en realidad fue una huida hacia adelante sacando el foco de la zona de Núñez, el corazón del proyecto inicial, para preparar la siguiente movida estratégica: la salida del Cenard y la puesta en mercado de un polígono de casi 50 hectáreas que hoy ocupan entidades deportivas como los clubes River Plate y Comercio y el Instituto Superior de Educación Física Romero Brest.

Sacar al máximo centro de alto rendimiento del país de la sede que ocupa desde la década del 50 obligaba a la gestión de Cambiemos a encontrar un nuevo polo deportivo. En donde algunos ven crisis, otros encuentran oportunidades y con la excusa de los Juegos de la Juventud se autorizó desde la Vicejefatura de gobierno, a cargo de Diego Santilli, la construcción de nuevos emplazamientos deportivos en la Comuna 8 que terminarían disparando los gastos de manera astronómica.

Así, fuera de programa y con la firma de Franco Moccia –ministro de Desarrollo Urbano- fueron habilitándose obras con foco en el Parque Roca en donde sólo había un estadio, el Mary Terán de Weiss, inaugurado por la gestión de Jorge Telerman en 2006 con una falla de base: el mal cálculo estructural previo no permitía cerrarlo al llevarse a la práctica el montaje. A partir de 2013 se intentó una solución alternativa, con un techo corredizo montado sobre una estructura externa, pero la obra que llevó adelante Teximco SA-Dal Construcciones, cotizada no sólo se excedió en tiempo (más de cinco años) y presupuesto (estaba pautada en U$D 15 millones y terminó costando U$D 32 millones sino que desde la Auditoría de la Ciudad se detectaron fallas en su funcionamiento que limitaron el uso de la mole apta para albergar 14.000 personas a un mero gimnasio de entrenamientos.

Entre noviembre de 2016 y diciembre de 2017 se aprobaron siete licitaciones para construir una piscina olímpica, cinco pabellones de usos múltiples, dos pistas de atletismo y un sintético de hockey. En seis de ellas la ciudad terminó pagando sobreprecios con un exceso promedio del 31% para poner en funciones un complejo deportivo presentado por las autoridades con la mayor de las pompas.

La más cara de todas fue la construcción del natatorio por parte de Niro Construcciones SA. Inicialmente valuada en $ 504.736.585,48 (U$D 32 millones), la Ciudad aprobó la oferta de la empresa propiedad de uno de los más importantes lobbystas del país que inicialmente se excedía en 4 millones de pesos. En los siguientes dos años, la administración de Cambiemos fue reconociendo pagos suplementarios hasta terminar abonando $ 643.856.177 (poco más de U$D 39 millones) por un natatorio, que tras los Juegos solo se usó para un torneo de veteranos por presentar problemas funcionales.

Criba SA, una constructora propiedad de Alberto y Eduardo Tarasido –dos hermanos que aportaron fondos para la postulación presidencial de Mauricio Macri en 2015– se quedó con dos compulsas para levantar dos de los estadios que, tras los Juegos, son galpones abandonados sin otra función que guardar algunos de los elementos deportivos arrumbados. Criba facturó $ 528.199.992,22 (casi U$D 32 millones) por dos obras valuadas por los técnicos estatales en $ 456.380.678, un sobrepago del 16%.

También se excedió en los gastos Conorvial SA, otra compañía con directivos aportantes a las campañas de Cambiemos como su vicepresidente Ricardo López Casanegra. Fundada en 1968 en Santiago del Estero, recibió el encargo de optimizar los espacios públicos y encargarse de dos pabellones, una obra valuada a un precio máximo de $ 292.800.437,57 (casi U$D 18 millones). Sin embargo, Moccia aprobó que se le diera por ganada la compulsa pese a presentar una propuesta de trabajo por $ 349.706.395,74 (U$D 21.500.000), cifra que terminó disparándose en los siguientes dos años hasta $ 419.669.364,12, un exceso del 43%.

Una demasía similar se computaría en las cuentas de Sudamericana SA, la firma que dirige el bróker chileno Rudi Boggiano Leupolt. Por levantar dos de los módulos de cemento sin tribunas que se usarían como microestadios, la firma que lidera Boggiano Leupolt –quien es una de las cabezas pensantes del Foro de Desarrollo Urbano, grupo que asesora a Horacio Rodríguez Larreta en políticas inmobiliarias– recibió como pago inicial $ 194.988.604 por una obra valuada en $ 185.438.901,15. Luego de tres actualizaciones la cifra final se elevó a $ 264.848.784,87 (más de U$D 15 millones). Tras los Juegos, Sudamericana SA sería “premiada” con una nueva licitación ganada el 30 de enero último para levantar en el predio una cancha de fútbol 5 para ciegos, unos dormis y un par de edificios de oficinas a un costo inicial de $ 903.283.412 (U$D 23.280.500).

El último de los contratos con exceso es el que ganó Urban Baires en enero de 2017 para realizar la puesta en valor del predio del Parque Roca. Cotizada por el Ministerio de Desarrollo Urbano en $60.289.676, la empresa que lidera Horacio Hernán Pérez –un kirchnerista que fuera director del Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC) entre 2008 y 2009– acabó llevándose $ 74.236.178 (U$D 4 millones) de la Ciudad, un sobreprecio del 23.

No terminarían allí los egresos del erario público en el rubro de estadios y escenarios deportivos. La Ciudad cerraría otros 19 contratos, seis de ellos por compra directa, por un total de $ 1.030.630.767,21 (poco más de U$D 34 millones) para contratar servicios de adecuación de los cuatro escenarios adicionales (Puerto Madero, Bosques de Palermo, Parque Sarmiento y Tecnópolis), además de arrendar tribunas temporarias y demás insumos para utilizar de manera transitoria, ya que ninguno de los nuevos estadios levantados contaba con comodidades para el público. La gran ganadora en este rubro fue la empresa brasileña Fast Engenharia e Montagens, que debió unirse a la local Estructuras y Servicios SA para poder participar de las compulsas. La compañía con base en San Pablo, recibió un pago total por sus servicios de $ 827.954.312,80 (casi U$D 27 millones), un sobreprecio del 53% sobre el valor inicial del convenio, acordado en $ 539.168.844,17 sin importar los cargos de corrupción que pesaban en Brasil por Fast tras su actuación en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

FAST

Para sumar egresos, la Ciudad le pagaría bajo la forma de contratos de alquiler temporario al Buenos Aires Lawn Tennis Club y a tres entidades del conurbano (Club Atlético San Isidro, Club Náutico San Isidro y Hurlingham Golf Club) una cifra cercana a los $ 10.000.000 (U$D 500.000) por reformas y adecuaciones que quedaron para el uso de sus socios. La administración de Rodríguez Larreta sólo no puso dinero, sino que brindó infraestructura temporal, en la pista de patín carrera y BMX que se levantó en Vicente López a un costo aproximado de $ 30.000.000, a cargo del municipio que lidera Jorge Macri, primo del presidente de la Nación.

La actualidad de las obras del Parque Olímpico es preocupante. Las filtraciones de agua que llegan desde el vecino arroyo Cildáñez obligaron a levantar la alfombra sintética de hockey y comenzaron a provocar hundimientos en las estructuras de los galpones que en octubre lucieron como estadios y la piscina más moderna del país se usa parcialmente como escuelita. Desde el gobierno se plantea la necesidad de mudar al Cenard al Sur debido a que, según afirmó Diógenes de Urquiza –a cargo de la Agencia del Deporte Nacional (ADN)-, el Cenard está “quedado en el tiempo” y es “mal utilizado”. En pos de una supuesta eficiencia, desde las oficinas de Miguel Sánchez 1050 plantean como inviable el mantenimiento de los dos centros de manera paralela, algo que la realidad se encarga de demostrar como erróneo ya que la entidad que maneja el amigo de adolescencia de Macri dispensa menos del 25% de su presupuesto en gastos fijos y de mantenimiento. La comunidad deportiva, con altibajos y miedo a recibir represalias de la dirigencia, se expresó a favor de la convivencia de ambos centros en un panorama de orfandad de infraestructura global.

Ante este panorama, la respuesta de Rodríguez Larreta y compañía es seguir el plan de gasto. El pasado viernes 12 la Ciudad lanzó una nueva licitación para sumar un edificio en el que se montaría un laboratorio antidoping por un valor de $ 25.503.044,06 y un plazo de ejecución de seis meses, una suma que sólo contemplaría los ladrillos: conseguir las máquinas, el software y los sellos de acreditación para sumarse a la selecta lista de 31 institutos reconocidos por la Agencia Mundial Antidopaje cotiza en no menos de U$D 40 millones.

INFORME 1: LOS DUEÑOS DEL ORO
INFORME 2: VILLA DE EMERGENCIA
INFORME 4: FUTURO OLVIDADO
INFORME 5: PELOTAS BIEN GUARDADAS
INFORME 6: CONEXIÓN LAUSANA
INFORME 7: MANO DE OBRA, ¿CALIFICADA?
INFORME 8: LA FIESTA DE TODOS
INFORME 9: MÁS DE MIL PALOS VERDES

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO
EDICIÓN E INVESTIGACIÓN:
FEDERICO TEIJEIRO (@FEDERICODT)
PABLO TORRES BARTHE (@ALBERDIANOARG)

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