EL FALSO SALOMÓN

Gerardo Werthein (presidente del COA) intenta convencer a los deportistas que es necesario el cierre del Cenard y el traslado del máximo espacio deportivo de nuestro país, a Villa Soldati, al tiempo que fue el primer comprador de las tierras privatizadas del Tiro Federal Argentino. ¿Qué falsedades y verdades a media encierra esta aparente oposición? ¿El deporte nacional tiene infraestructura de sobra para dar de baja a un centro vinculado al alto rendimiento por más de 70 años? ¿Es legal el plan que intenta llevar adelante la administración que lideran Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli o es sólo una forma más de hacer negocios con los bienes de la ciudadanía?

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Werthein y De Urquiza con los deportistas, intentando convencerlos del cambio (Prensa COA).

La fama del rey Salomón trascendió los tiempos no sólo por ser el último monarca de la Israel unida o el autor de varios de los libros que componen el Antiguo Testamento, sino por su sabiduría. Célebre es el caso de cuando el hijo de David fue buscado por dos mujeres que reclamaban la maternidad de un niño y, en lugar de apelar a la premisa legal de aquellos tiempos (dividir la cosa en cuestión en partes iguales aun a riesgo de destruirla), fue justo y sabio para descubrir a la verdadera madre.

Han pasado más de 3.000 años y el deporte nacional se encuentra ante la encrucijada de una falsa decisión salomónica que puede generar una pérdida incalculable en su capital estructural y simbólico. Hace ocho meses, EPHECTOsport dio la triste primicia que existía un plan desde la jefatura de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para quedarse con las tierras del Cenard (ver link). Aquel plan pergeñado por Horacio Rodríguez Larreta y puesto en práctica por un equipo que lidera Diego Santilli amplió su target inicial y ahora tiene como aspiración quedarse con una zona de casi 50 hectáreas de la Comuna 13 que comprende no sólo el Centro Nacional de Alto Rendimiento deportivo sino las comprendidas por el Tiro Federal Argentino, el ISEF Romero Brest, el club Comercio y hasta River Plate ya que Werthein tendría el sí de su exempleado Rodolfo D’Onofrio, hoy en la presidencia del Millonario.

El esquema para avanzar sobre Núñez ya cumplió su paso inicial, ya que la Legislatura aprobó la desafectación del dominio público de los terrenos que por más de 120 años usufructuó el Tiro Federal Argentino y estableció un plan de venta de una parte de los mismos. El primer predio en venta, una parcela de una hectárea y media, fue considerada por su precio base de u$s 129 millones como el terreno más caro de la historia de la Ciudad de Buenos Aires, pero la puja llevada a cabo en la sede del Banco Ciudad superó las expectativas y terminaron recaudándose u$s 151,5 millones pagados, paradójicamente, por Gerardo Werthein, el presidente del Comité Olímpico Argentino (COA), quien priorizó sus intereses comerciales a la defensa de unos de los emplazamientos más tradicionales del deporte nacional (ver link).

Werthein, casi un partícipe necesario de las ambiciones de Rodríguez Larreta y Santilli, está en pleno plan de seducción de la comunidad deportiva y, para ello, realizó una reunión junto con Diógenes De Urquiza, recientemente asumido como secretario de Deporte de la Nación, para poner la cara en el proyecto que se lleva adelante desde Jefatura de Gobierno. La falsa oposición que planteó el empresario que comanda el COA y el Enard es que debe elegirse entre mantener en pie el Cenard, ya viejo y decrépito, o el novedosos Parque Olímpico levantado en Villa Soldati. Tras asumir que la mudanza sería en dos o tres años, Werthein fundamentó sus razones en que era imposible sustentar los gastos de dos complejos deportivos ya que los gastos conjuntos de mantenimiento rondaban los 600 millones de pesos anuales. Y que se contaba con una promesa de un paquete de u$s 25 millones de fondos oficiales para dejar al día al predio de Soldati.

Más allá de las coyunturas de este intríngulis llamado Argentina (¿alguien sabe con precisión cuál será el panorama político en 2022?), hay falsedades e inexactitudes en los presupuestos que establece Werthein y que son vitales para establecer la institucionalidad y la legalidad del proyecto. Para empezar, el Cenard está considerado como un Parque dentro del código urbano porteño, lo que impide cualquier clase de edificación con fines inmobiliaria. Lo mismo sucede con las propiedades linderas en las que está el Romero Brest. Cambiar dicho status implicaría, para las fuerzas de Cambiemos, forzar una votación en la Legislatura y conseguir la modificación de la normativa, algo que pudo hacer este año, en noviembre, reuniendo a toda su tropa sin ningún aliado. También habría que modificar la denominación del Parque Sarmiento, uno de los tres mayores espacios verdes de CABA. Y aunque la medida se concretara en los papeles, los expertos del tema consideran que sería un desastre de magnitud ya que el Sarmiento se concibió como un aliviador para las inundaciones del Arroyo Medrano, por lo que sería impracticable y altamente nocivo para los vecinos de Saavedra, Núñez y Villa Mitre agregar cemento en una zona que está pensada para todo lo contrario.

Tamaño interés en el eventual cierre del Cenard, un espacio vinculado al deporte olímpico por más de 70 años, encierra más paradojas: ¿Cómo pudo el complejo de Miguel Sánchez 1050, en solo cinco años, pasar de ser el corazón de la propuesta olímpica que llevó adelante Mauricio Macri para traer los Juegos de la Juventud a ser un sitio “quedado en el tiempo” y “mal utilizado”, como lo describió a los deportistas el mismo De Urquiza? ¿No sabe el secretario que es el mismo entorno en el que se preparan la mayoría de los equipos olímpicos y paralímpicos nacionales sino, también, el lugar que la Ciudad ofrece en su sitio oficial para que la comunidad participe de escuelas de iniciación deportiva?

Desde hace más de dos años, durante la gestión de Carlos Javier Mac Allister, el predio fue víctima de un programa de obsolescencia programada, evitando las reformas vitales para el mantenimiento y sólo llevando adelante obras de alta visibilidad y escasa utilidad como la repavimentación de caminos internos o el arreglo de las veredas del solar. Si la comunidad deportiva no se levantó aún es porque subyace el miedo a la pérdida de becas o patrocinantes directamente vinculados con el poder. Pocos hubo como los campeones olímpicos Paula Pareto y Facundo Callioni mostraron su preocupación en redes sociales.

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En cambio, deportistas consagrados que ya no dependen de la dádiva pública como Agustín Pichot, Luciana Aymar, Marcos Milinkovic o Maximiliano Caldas (campeón olímpico como DT de Holanda), mostraron su repudio al intento oficial.

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Ni que hablar de Luis Bruno Barrionuevo, el preparador físico que fue vital en cada logro de Las Leonas, quien tomó la causa como propia y hasta logró publicar sendas cartas de lectores en los diarios Clarín y Perfil para exponer a la comunidad verdades y falsedades del caso con la misma claridad que exhibe en su trabajo profesional y docente. El Profe Barrionuevo es una de las caras visibles de un movimiento espontáneo de deportistas, docentes, estudiantes y vecinos que consiguió reunir un millar de personas en un abrazo al predio, el pasado viernes 7, que sirvió para exhibir ante la ciudadanía el drama que acecha a los pobladores de la Ciudad en términos de pérdida de patrimonio social, educativo y de espacios verdes.

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El paso a Soldati tampoco es la ida a la tierra prometida. Aquel espectacular predio que se exhibió en los días de octubre, durante los YOG, hoy es un descampado ubicado en una de las zonas más peligrosas de la Ciudad, con casi nula vigilancia (se hicieron usuales los ingresos nocturnos para rapiñar lamparitas o pequeños bienes), mala comunicación y problemas infraestructurales de base ya que el predio está construido en zona inundable (el temporal del 12 y 13 de noviembre generó que algunas bases comenzaran a agrietarse y ceder) y sin gas natural. De aquel maravilloso complejo que recibió a no menos de 20.000 personas por día durante Buenos Aires 2018, sólo quedan fantasmas ya que en las hectáreas lucen prácticamente abandonadas, con una pileta olímpica sin uso y mínimo mantenimiento, cuatro pabellones vacíos con los implementos utilizados en competencia arrumbados, un sintético de hockey desguazado y una pista de atletismo anegada.

Si se impusiera el plan oficial, deberían construirse en ese solar no solo un hotel con un mínimo de 350 camas como actualmente posee el hotel Pedro Quartucci del Cenard. Además, habría que levantar una nueva escuela media para reemplazar la que funciona en el predio de Núñez. La Ciudad ya ha llamado a una licitación, que se decidirá el 11 de enero próximo, para iniciar la construcción de varios de estos faltantes con un presupuesto base de 908 millones de pesos (ver link). La historia cercana que dejaron los YOG, con sobreprecios, obras encargadas a amigos del poder y demás irregularidades, no dejan bien parada a la gestión de Franco Moccia, a cargo del Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte, ni a sus subordinados y eventuales socios (ver link).

La salomónica decisión del siglo XXI no debería caer en la fácil –y destructiva– oposición de elegir Cenard o Soldati; un conductor de mente clara debería saber que el deporte nacional, por pasado, actualidad y futuro, precisa de ambos polos para continuar su desarrollo. Salvo que interponga sus intereses personales al bien común.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

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