PIBES INFELICES EN LA FELIZ

La delegación de Capital no la pasa bien en la final de los Evita en Mar del Plata. Sus autoridades (Luis Lobo y Gastón Busso) los ubicaron en hoteles sucios, sin calefacción y con pésimo servicio de comida. Y el entrenador de boxeo de CABA agredió a una joven sanjuanina.

Los Juegos Nacionales Evita son la máxima competencia deportiva nacional para menores de 16 años. Desde su reinstalación en 2003 han sido el punto de partida de jóvenes que han encontrado el despegue de talentos que se han colgado medallas en los Juegos Olímpicos de la Juventud como los atletas Nazareno Sasía y Agustín Osorio; los basquetbolistas Sofía Acevedo y Juan Hierrezuelo; Celina di Santo, Sofía Ramallo y Facundo Zárate en el hockey; los luchadores David Almendra y Linda Machuca; el pentatleta Franco Serrano; los rugbiers Juan González y Marcos Moneta, y el tirador Facundo Firmapaz.

Las finales nacionales se están celebrando en Mar del Plata con la participación de 20.000 jóvenes de todo el país, tal fue el cálculo de la secretaría de Deporte de la Nación, que sufragó parte de los viáticos de cada uno de los equipos provinciales.

La delegación de la Ciudad de Buenos Aires es una de las más multitudinarias, con 466 deportistas y 150 entrenadores, además de 24 funcionarios de la Dirección General de Deporte Social y Desarrollo Deportivo dirigida por Eduardo Gullo, quienes acompañaron a Luis Lobo –subsecretario de Deportes de la Ciudad- y a Gastón Busso –su jefe de Gabinete y quien estuvo a cargo de la logística del equipo-.

El sistema de contratación de cada provincia de hospedajes para vivir en La Feliz entre el lunes 22 y el sábado 27 del corriente se basó en la utilización de un fondo común de unos diez millones de pesos aportados por la Secretaría de Deporte de la Nación para cada distrito -en una de las últimas medidas de gestión de Carlos Javier Mac Allister al frente de la SDN-  que debían ser completadas por el erario de cada distrito. Chaco, por ejemplo, pagó la diferencia para hospedar a sus pibes en el lujoso Complejo Torres de Manantiales.

Muy diferente fue la elección de la dupla Lobo-Busso para las 640 personas a cargo ya que mezquinaron los fondos y las distribuyeron en seis albergues de dos estrellas: El Círculo, Luminton, Carlos VII, Rex, Mustang y Alto Valle. Los dos últimos, inhabitables por falta de higiene y comodidades. De hecho, la foto que viralizó una de las adolescentes en el grupo de Whatsapp paterno para graficar las condiciones de su habitación en el Mustang es sumamente ejemplificadora: sábanas raídas y sucias, con pelos y manchas de uso previo. Además de la falta de higiene, los chicos (y sus docentes) sufrieron el frío marplatense y la falta de cobijas, tanto que debieron taparse con toallas y ropa deportiva mientras las autoridades deportivas porteñas se sacaban fotos en los escenarios deportivos.

Sumando pesares, los jóvenes deportistas se quejaron porque la comuna porteña no había contratado servicio de viandas y las comidas pautadas eran de pésima calidad.

Para acumular males, Mauricio Cabrera -el entrenador de boxeo del equipo metropolitano- tuvo una discusión con su par de San Juan, de las palabras pasaron a los hechos y terminó golpeando a una joven boxeadora cuyana que intentó separarlos por lo que fue separado inmediatamente de su cargo.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

 

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