LO MÁS PANCHO

La empresa de Juan Martín Tonelli –exnovio de Gabriela Michetti y el gurú de Mauricio Macri– fue una de las beneficiadas con las concesiones gratuitas para los puestos de comidas en las sedes de los Juegos Olímpicos de la Juventud. Debía retribuirle a la Ciudad el 5% de la facturación bruta pero en la mayoría de los restaurantes al paso no se emitían tickets fiscales.

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El día de su asunción, Macri (con Juliana Awada) compartíó balcón con Tonelli y MIchetti.

La cuenta oficial de Twitter del comité organizador de los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 tiene fijado un post que señala que “1.001.496 personas fueron testigos del poder del olimpismo en estos inolvidables 12 días.”

De acuerdo con las estrictas normas de seguridad olímpicas, ninguno de los espectadores pudo ingresar a los cuatro parques diseminados por CABA y las cinco subsedes del conurbano con alimentos, generando un pingüe negocio para los concesionarios de los puestos de alimentación que ofrecían empanadas de cordero a 60 mangos, panchos a 70 pesitos, choripán a 120, bondiolitas con cebolla caramelizada a 200, vacipan al malbe a 210 y hamburguesas gourmet de entraña a 230, así como arepas, tacos, crepes y otras opciones internacionales, contradiciendo el espíritu de la normativa que pedía “garantizar puntos de venta de alimentos y bebidas bajo su propio costo a los espectadores y clientes de los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018”.

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La lista de precios -salados- en un carrito olímpico.

Tamaño negocio fue cedido por el gobierno de la Ciudad que lidera Horacio Rodríguez Larreta a dos empresas de manera totalmente gratuita. Sí, no hay errores. Las dos empresas que ganaron el derecho a ofrecer el catering a un millón de asistentes recibieron la venia de Juan Manuel Areco –a cargo de la Unidad de Proyectos Especiales Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 conocida como Upejol–, quien mediante la Resolución N° 114/Upejol/18 del 6 de julio de 2018 le abrió las puertas de las sedes de Villa Soldati y Palermo a la empresa R2 SA y la concesión de Puerto Madero, Parque Sarmiento, el Hurlingham Golf, el Paseo de la Costa en Vicente López y la sede del rugby en San Isidro a Tough Match SRL sin poner un peso ya que la disposición establece textualmente que “la presente contratación no implicará erogación monetaria alguna para Gobierno de la Ciudad Autónoma Buenos Aires”. La única condición fue que los concesionarios debían darle al Gobierno porteño “un 5% del valor de las ventas brutas realizadas, a través de un procedimiento enteramente innovador y original”, tal como señala el documento oficial (ver link).

R2 SA, al mando de Rodrigo Salvadó y Juan Manuel Quintana, ya ha hecho acciones para la ciudad como la organización de la carrera de Súper TC2000 en el Obelisco en 2012 y el Campeonato Federal del Asado 2017 a cambio de $ 14,5 millones. Salvadó, el presidente de R2 SA, era el secretario general de la gobernación de Jorge Sobisch, cuando el neuquino fue aliado de Mauricio Macri en 2007 intentando armar una fuerza de centro derecha y mantuvo la cercanía con el PRO más allá de la fractura que se generó a partir de la muerte del docente Carlos Fuentealba asesinado por la policía neuquina.

La otra empresa habilitada tiene vínculos aún más cercanos con la presidencia. De hecho, con la vice, ya que Tough Match SRL pertenece a los hermanos Carlos Alberto y Juan Martín Tonelli, este último, novio de Gabriela Michetti durante siete años hasta fines de 2017. Tonelli había llegado al PRO como gurú de la Fundación Crecer y Creer, que encabezaba Mauricio Macri, estableciendo sesiones de oración y autoayuda amenizadas con esparcimientos sibaritas. Así consiguió que Tough Match SRL, que también edita la revista Planeta Joy –siempre bien provista de publicidad oficial–, se hiciera con provechosos acuerdos con la Ciudad al organizar eventos gastronómicos como BA Market, Sparkling Nights o la Feria Sin TACC.

Queda preguntarse cuál será el desembolso final que harán tanto Tough Match SRL como R2 SA al estado porteño tras una varias veces millonaria facturación en los 12 días de competencia, habida cuenta que la mayoría de los puestos de comidas carecían de registradoras o tickeadoras fiscales. De hecho, la experiencia personal de este cronista al comprar dos panchos y una gaseosa por $ 175 en el Parque Olímpico de la Comuna 8, fue una negativa del vendedor de dar un comprobante legal porque “se me trabó la ticketera”, excusa replicada en el resto de los entornos deportivos.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

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