TRAVESTIS EN EL PLANETARIO

Una amplia zona de los Bosques de Palermo está cerrada por el armado de uno de los escenarios para los Juegos Olímpicos de la Juventud lo que obligó a un acuerdo de las autoridades con el grupo de 200 prostitutas que trabajan en la zona a ser reubicadas en el Planetario para no perder una fuente laboral. La acción se da mientras que las minorías trans buscan aprobar una Ley Nacional que les asegure el 1% de los puestos de la administración pública.

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El artesanal cartel que anuncia a los clientes la nueva ubicación de las prostitutas trans.

“Travestis en el Planetario”, anuncia la cartulina escrita con trémula letra adolescente acompañada por una silueta de mulatona súper provocativa. No se trata de un clásico de cine Clase B en algún cine umbroso de los bordes de Lavalle sino el cartel que marca el ingreso del portal de la Avenida Pinedo en la zona del Parque Tres de Febrero, área de Palermo que está cerrada por obras para albergar actividades de los Juegos Olímpicos de la Juventud, en lo que técnicamente se llamará Parque Verde.

Las trabajadoras sexuales trans han logrado convencer al gobierno de la Ciudad que encabeza Horacio Rodríguez Larreta y al Comité Organizador encabezado por Gerardo Werthein como no pudo hacerlo la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra), quien no paró las obras tras la muerte del trabajador Hernán Cardoso Tapia, el 19 de abril de 2017, accidentado durante la construcción de los edificios de la Villa Olímpica, ni tampoco lograron hacerlo como los legisladores de la Ciudad, quienes no pudieron mantener el proyecto inicial de distribución de dicha Villa Olímpica, enviando el millar de unidades habitacionales al mercado, poniéndolas a la venta a valores por sobre la media.

El colectivo de más de 200 prostitutas radiadas desde Godoy Cruz (la calle en la que aparecieron en Palermo en los 90), inicialmente al Rosedal tras la aprobación del Código Contravencional en septiembre de 2004 durante la gestión de Aníbal Ibarra en la Ciudad y luego, en agosto de 2007, a los márgenes del Lago de Regatas, han convertido la zona en un atractivo turístico en el que confluyen no sólo clientes carnales sino que, como reconoció Alex Mamani, un taxista vecino de Palermo, “gente extranjera o del interior que me pide dar una vuelta como antes pedían ir a Caminito o la Recoleta. En el paseo, varios se embalan, me pagan y se bajan…”, afirmó.

Las negociaciones habían comenzado en julio, cuando fuentes de la organización que conocen a fondo la zona y sus particularidades, especularon con un posible conflicto de intereses por la quita de una fuente laboral por casi dos meses ya que si bien las actividades deportivas de los YOG (por su sigla en inglés) se extenderán desde el sábado 6 al jueves 18 de octubre, la zona se cerró esta semana para comenzar con el armado de las estructuras y el barrido del cuerpo de explosivos de la Policía Federal. La zona estará completamente cerrada a partir del jueves 27 de septiembre y se reabrirá recién el miércoles 31 de octubre.

Las trabajadoras consiguieron que tanto el gobierno, a partir de la actuación de la Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural, así como la Defensoría del Pueblo de la Ciudad y la Policía Metropolitana les permitiera reubicar su ámbito de acción y les garantizaran la seguridad. Tal como informaron la Federación Argentina LGBT y la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), la transitoria mudanza les permitirá seguir trabajando en las inmediaciones del Planetario, una zona que habían pedido ocupar hace una década, cuando Jorge Telerman estaba al frente de CABA, pero que pudieron conseguirlo tras una presentación judicial de los socios del ultraconservador Club Universitario de Buenos Aires, que no las quería en sus adyacencias.

Distinta ha sido la suerte de las prostitutas trans que trabajan en la zona del Parque Roca. Se trata de un grupo minoritario, de cuatro trabajadoras, que ocupa esa parada desde hace varios años sin problemas pero que hace tres semanas reportaron a la Asociación Civil La Rosa Naranja, entidad que preside Marcela Tobaldi, haber recibido amenazas de las fuerzas policiales del barrio. “Rajen de acá durante los Juegos Olímpicos”, fue el mensaje. Y también reportaron que los efectivos de la Metropolitana persiguen a los eventuales clientes.

El transitorio acuerdo conseguido entre las prostitutas trans y el gobierno de la Ciudad en Palermo no puede tapar la dura realidad que vive esta minoría, que de manera paralela trabaja para que se apruebe la ley conocida como Diana Sacayan (en honor a una de las primeras luchadoras en el tema), solicitando un cupo laboral del 1% en la administración pública para personas travestis, transexuales, transgéneros y masculinidades trans.

El proyecto presentado en la Cámara de Diputados en abril último exhibe crudamente la realidad de esta minoría en sus fundamentos: el 98% vive de la prostitución o de trabajos informales. Como explicó Tobaldi, “la prostitución es una imposición a nuestro colectivo que nos condena a muerte desde la exclusión y la marginalidad, como marcas que nos persiguen. La sociedad establece que la prostitución sea el único lugar que podemos ocupar. Esto nos pone en una zona de riesgo que hace que nuestro promedio de vida sea de 35 años, no sólo por las enfermedades de transmisión sexual sino por males tales como tuberculosis y meningitis”.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

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