LUCES Y SOMBRAS ATLÉTICAS

El fin de semana dejó clara los contrasentidos del atletismo nacional: un equipo que cumple una razonable actuación en el Iberoamericano en Perú, con representantes que no cobran becas desde hace cinco meses, y una prueba callejera como los 21K de Buenos Aires con récord de competencia, un campeón argentino que debió hacer changas para participar y un competidor aficionado muerto.

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Postales: Dahlgren con su 4º oro en el Ibero y Molina, campeón desocupado de los 21K.

El fin de semana atlético dejó noticias para celebrar y para preocuparse en los mismos escenarios: la pista del estadio Chan Chan en Trujillo (Perú) y el recorrido de 21,097 km trazado por las calles porteñas para celebrar el Medio Maratón de Buenos Aires.

La competencia que reunió a lo mejor de Iberoamérica en Perú, entre el viernes 24 y el domingo 26 de agosto, mostró a la Argentina en el quinto lugar de la tabla general (había sido tercera en la última edición, hace dos años en Río de Janeiro) pero con 12 medallas, una más que en 2016. Tres de ellas doradas: Jennifer Dahlgren (martillo, 68,89 metros -cuarta victoria tras San Fernando 2010, San Pablo 2014 y Río 2016-), Fiorella Chiappe Madsen (400 metros con vallas, 56s25) y Carlos Layoy (salto en alto, 2,21 metros).

Cuatro preseas fueron plateadas: Germán Chiaraviglio (garrocha, 5,20 metros), Joaquín Gómez (martillo, 74,64 metros), Sergio Pandiani (decatlón, 7.293 puntos) y la posta 4×400 metros que conformaron María Ayelén Diogo, Valeria Barón, Noelia Martínez y Fiorella Chiappe Madsen (3m36s99). Y hubo cinco bronces: Agustín Carrera (110 metros con vallas, 14s16), Juan Manuel Cano (20.000 metros marcha, 1h24m07s), Belén Casetta (3.000 metros con obstáculos, 10m07s20) y las hermanas Mariana Borelli (1.500 metros, 4m20s74) y Florencia Borelli (3.000 metros, 9m19s09). El caso de Cano es sumamente ilustrativo de las limitaciones que sufre el deporte ya que el santiagueño radicado en Tucumán, tres veces olímpico, representó al país sin haber cobrado la beca de la Secretaría de Deportes en los últimos cinco meses y sin tener, siquiera, cobertura médica.

Al mismo tiempo que en Trujillo se realizaba la última jornada, en Buenos Aires se celebró el medio Maratón de Buenos Aires, una prueba por las calles porteñas ganada por el etíope Mosinet Geremew con un tiempo récord de 59m48s. El entrerriano Julián Molina, quien entró octavo con un crono de 1h04m18s6, se consagró campeón nacional. Al afrontar a los medios expuso con crudeza su realidad: desempleado y sin apoyos económicos, debió vender empanadas para viajar desde Rosario (en donde vive) hasta Capital.

La prueba femenina fue ganada por la keniata Vivian Jerono Kiplagat, quien paró los relojes en 1h09m09s2, mientras que la pilarense Daiana Ocampo, sin ninguna clase de patrocinantes, fue la mejor nacional con su octavo puesto en 1h14m04s4.

La prueba pedestre se tiñó de luto cuando a los 4 kilómetros, Osvaldo Carrizo (un aficionado santafesino de 55 años) sufrió una descompensación y debió ser trasladado al Hospital Fernández en donde falleció, dejando a la vista que entre los casi 20.000 competidores que salieron a correr, muchos no tuvieron en cuenta su verdadero estado físico. De hecho, Alberto Crescenti (Director del SAME), informó que otro corredor de 37 años (del que no se dio a conocer el nombre) fue trasladado hasta el Hospital Pirovano y luego al Fernández tras sufrir un accidente circulatorio, del que fue operado y se recuperó en las horas posteriores a la competencia.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

 

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