SE TERMINÓ LA FIESTA

Por problemas económicos se anuló la Ceremonia de Clausura de los Juegos Olímpicos de la Juventud ya que el Comité Organizador consideró un gasto excesivo los $ 15 millones que estaban pautados. Sí se hará la de Apertura en el Obelisco, con un desembolso de casi $ 200 millones, pese a que encendió alarmas por la seguridad de los deportistas.

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Nuestra bandera flameó en el espectáculo que cerró Nanjing 2014. Aquí, la ceremonia no será pública.

El Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de la Juventud (YOG por su sigla en inglés) de Buenos Aires 2018 se debe enfrentar a múltiples problemas fuera de programa, muchos de ellos debido a limitaciones logísticas o financieras. Tal es el caso de las Ceremonias de Apertura y Clausura.

La falta de un estadio que cumpla los requisitos que establece el Comité Olímpico Internacional (COI) y la televisión para poder cubrir a pleno un espectáculo de tal magnitud, obligó a generar un plan B que fue vendido con bombos y platillos en la sesión anual del COI que se realizó en Lima (Perú) en septiembre último. Gerardo Werthein, presidente del Comité Olímpico Argentino (COA) y máximo responsable del Comité Organizador, presentó la propuesta de realizar un desfile en plena Avenida 9 de Julio, al pie del Obelisco, para intentar atraer a medio millón de espectadores, un concepto nunca visto para un estreno olímpico.

Con el fin de organizar esa fiesta a celebrarse el próximo sábado 6 de octubre, el Comité Organizador –que depende monetariamente del tesoro de la Ciudad de Buenos Aires– abrió una licitación que ganó la empresa Ozono Producciones (conocida por los espectáculos de Fuerza Bruta), quienes recibirán $ 193,7 millones de las arcas oficiales (unos 7 millones de dólares al cambio actual).

Para tener una idea de los valores, la Unidad del Bicentenario (el ente creado en 2009 por la gestión de Cristina Fernández de Kirchner) gastó para la fastuosa y moderna celebración del Bicentenario de la Revolución de Mayo de 2010, entre el 21 y 25 de mayo de 2010 en las inmediaciones de la Plaza de Mayo, una suma cercana a los $ 110 millones (poco menos de 28 millones de dólares). Sólo la jornada de cierre, el 25 de mayo de hace ocho años, reunió a dos millones de personas y en total se congregaron seis millones de asistentes, lo que hace un promedio de menos de cinco millones de verdes por jornada, mucho menos que lo pactado para sólo un día de celebraciones para los YOG.

Si bien la idea del empresario de comunicaciones generó aplausos durante la sesión en la capital peruana, los analistas de inteligencia de potencias como Estados Unidos, Israel, Gran Bretaña y Francia consideraron de altísimo riesgo la participación de sus delegaciones en un espectáculo a cielo abierto en una amplia avenida rodeada de edificios lo que convertiría a deportistas y entrenadores en potenciales objetivos de ataques terroristas. Por eso, desde el área diplomática, elevaron informales protestas mientras analizan limitar su presencia al mínimo en la apertura para salvaguardar la seguridad de su gente.

Peor suerte corrió la Ceremonia de Clausura, pautada para el jueves 18 de octubre en el estadio Mary Terán de Weiss del Parque Roca, cuya reforma se reactivó luego de tres años de inactividad y que –a raíz de múltiples errores técnicos– demandó un gasto cercano a los $ 200 millones pese a tener una pauta inicial de $ 97 millones. La fiesta de cierre tenía originalmente una hipótesis de inversión de $ 15 millones y su organizador debía conocerse a partir de una compulsa pautada por Florencia Grigera (Titular de la Unidad Compras y Contrataciones de la Unidad de Proyectos Especiales Juegos Olímpicos de la Juventud) para el jueves 15 de febrero último, que fue suspendida sobre la hora y diferida para el miércoles 21 de ese mismo mes.

Sin certezas sobre la disponibilidad monetaria que tendría el Comité Organizador debido al volátil escenario económico del país y al exponencial aumento de gastos de más del 1000% entre lo estimado en 2013 por Mauricio Macri al ganar la sede ($ 1.040 millones) y lo ya comprometido a comienzos de este año ($11.500 millones), nuevamente la compulsa fue diferida, ahora casi cinco meses hasta ayer, martes 10 de julio. Pero en lugar de abrir los sobres con propuestas, desde la oficina de Grigera se tiró definitivamente la toalla porque no había dinero para gastar en otro espectáculo.

¿Cómo cumplirá Werthein y su equipo con el protocolo que ordena el COI para cerrar las actividades deportivas y pasar la bandera de los anillos al presidente del COI, Thomas Bach, habida cuenta que aún no se determinó la sede en 2022? “La fiesta de cierre se mudó del Estadio Mary Terán de Weiss a la Villa Olímpica para eliminarle el stress del traslado a los chicos. Por eso se dio de baja la licitación. Pero la fiesta se hará en ese entorno”, explicó a EPHECTOsport Alejandro Lifschitz, Director de Comunicaciones de los Juegos.

Lo que finalmente se hará es un desfile de deportistas, con un módico show de luces y sonido, sin espectadores y sin televisación para limitar los gastos logísticos. La fiesta se terminó (antes de empezar).

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

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